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Y continuaba diciendo: “Si
un instinto de salvación nos quisiera mover a preparar el espíritu de las
nuevas generaciones para la defensa de las tierras hispánicas, no habría
ceremonial en que no se recitaran las mágicas estrofas: ¡Inclitas razas ubérrimas,
sangre de Hispania fecunda, espíritus fraternos, luminosas
almas, salve! Porque llega el momento en
que habrán de cantar nuevos himnos lenguas de gloria. Un vasto
rumor llena los ámbitos; Puede parecer algo ingenuo
o trasnochado, pero yo viví una experiencia, treinta años después, que puede
servir para contextualizar esta situación. Regresaba desde Francia en el
otoño de 1974, pasando por la frontera de Irún. El país vasco se hallaba en estado
de excepción y llevaba conmigo |
domingo, 10 de abril de 2022
Rubén Darío y la guerra civil en España
sábado, 9 de abril de 2022
Posicionamiento político de Rubén Darío
![]() |
No parecía un buen momento para esa cita. Estábamos en mitad de la pandemia
del covid-19 y, aunque en el país no había restricciones ni confinamientos, siguiendo
los protocolos que la sociedad civil había establecido al margen de la inacción
del gobierno, pedimos que todos los asistentes acudieran con mascarillas, procuramos
que se guardara una distancia social apropiada y dispusimos de dispensadores de
alcohol para lavarse las manos.
Carazo es un departamento con escasa actividad cultural así que, llegado el
día, me sorprendió que acudieran 16 personas, la mayoría jóvenes de entre 25 y
35 años. Esta “masiva asistencia” solo podía explicarse por la relevancia del
poeta y porque en Nicaragua todos parecen tener una explicación sobre la forma de actuar del poeta.
Después de hacer la acostumbrada espera de 20 minutos, mientras llegaban
los últimos rezagados, y que todos estuvimos acomodados, abrí el coloquio
enumerando los motivos que me habían llevado a convocarlo y dejando una
pregunta para el debate: ¿era Darío un hombre y un poeta conservador o
progresista?
Era de esperar lo intenso del debate, ya que la figura de Rubén Darío, desde el momento mismo de su muerte, en 1916, fue objeto de disputas y apropiaciones. El gobierno de Nicaragua de ese momento, de corte conservador, junto con la Iglesia Católica convirtieron a Darío en "símbolo de la cultura conservadora" restaurada por la intervención de la marina de los Estados Unidos. Los homenajes fueron repitiéndose cada año hasta 1941. En ese momento, al cumplirse los veinticinco años de su muerte, la conmemoración se convirtió en cuestión de Estado y el gobierno de Anastasio Somoza García con el consenso de los sectores conservadores, de la Iglesia Católica y con el beneplácito de los sectores liberales organizó una serie de actos, en Managua y en otras ciudades del país. Así comenzó a construirse la figura de un Darío patrio ligada al régimen somocista. Ese perfil continuó en Nicaragua durante los largos años de dictadura.
Luego, a partir de 1979 y durante los diez años de gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), la figura dariana formó parte de la iconografía revolucionaria, junto a la figura señera de Augusto César Sandino. Los intelectuales sandinistas arrebataron a la burguesía la figura del poeta y reivindicaron un Darío antiimperialista, una posición que había comenzado a forjarse en la década anterior, en Cuba, cuando al cumplirse el centenario del natalicio del poeta, en 1967, la Casa de América organizó en Varadero un evento titulado "Encuentro con Rubén Darío". En los debates que siguieron se hizo un intento deliberado por situar a Darío en la iconografía revolucionaria junto a Bolívar y José Martí.
Mi opinión es que, a pesar de todos esos intentos
por apropiarse de la figura del poeta para situarla en uno u otro lado del
espectro ideológico, y de la, a veces, contradictoria posición del poeta frente
al intervencionismo norteamericano, el ansia de libertad en Darío queda probada
no sólo en su escritura poética sino en la explícita mención que hace de la
libertad como concepto fundamental ligado a la individualidad. En el breve
prefacio que inicia su libro Opiniones (1906) asegura Darío:
"No busco el que nadie piense como yo, ni se manifieste como yo. ¡Libertad, libertad,
mis amigos! Y no os dejéis poner librea de ninguna clase”. Lo mismo hace en
1912 en su autobiografía, ligando libertad e individualidad
Como señala Alicia Rubio, en su escrito "Un bardo en el laberinto paraguayo": En ese culto a la libertad, Darío se distanció tanto del absolutismo tradicionalista de talante inmovilista (de raíz ultramontana y reaccionaria), como de los socialismos colectivistas de corte marxista y los anarquismos radicales (de raíz jacobina y revolucionaria). Escribe odas a los vencedores, describe la desolación de los vencidos, denuncia la amenaza que representa el naciente imperialismo norteamericano. Darío parece sintetizar todas las contradicciones de un intelectual de la época.
sábado, 2 de abril de 2022
Rubén Darío, el poema “Divagación” y la escultura en el lobby del aeropuerto de Managua
En el whatsapp del smartphone tenía un mensaje de voz de Anke Faengewisch, la directora de la biblioteca Semillas en Diriamba. Estaba interesada en conocer la historia de la escultura, que hay en el lobby del aeropuerto de Managua, dedicada a Rubén Darío. Ya había buscado en Internet pero era muy poca la información disponible y pensó que tal vez yo podría aportar algo más.
Había visto la
escultura más de una docena de veces, como todos los viajeros que salen de
Nicaragua desde el aeropuerto internacional de Managua. Es imposible no fijarse
en ella. Se halla ubicada en el centro del gran lobby circular que da acceso a los
mostradores de Migración. Es un conjunto compuesto por ocho pilares de mármol blanco, que conforman un
octágono regular, sobre los que reposan ocho cabezas de mujeres realizadas en
bronce.
El interés por el grupo escultórico venía de una voluntaria alemana que colaboraba en la biblioteca. Estaba preparando su examen final en Literatura española, casualmente sobre Rubén Darío, y al llegar a Managua se encontró con esa escultura que despertó su curiosidad.
El conjunto escultórico tiene por título “Divagación”, en alusión al poema del mismo nombre de Rubén Darío, incluido en el libro Prosas Profanas. Fue realizado por Maruca César de Gómez (1923-2021), una artista nicaragüense de larga trayectoria nacida en Granada, para ser situado en el lobby del aeropuerto en el año 2007. Hasta aquí la información que se puede hallar en Internet, pero Anke y su amiga querían entender la relación que había entre la escultura, el poema de Darío y el aeropuerto.
Para responder a esa inquietud tuve que ponerme en contacto con un amigo que tenía en la junta directiva del INCH (Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica), alguien que había tenido el honor de conocer a la escultora recientemente fallecida. Fue él quien me contó que, al realizar esa escultura de encargo para el aeropuerto, Maruca había querido destacar el ambiente cosmopolita que puede hallarse en ese lugar, ya que si uno se detiene a observar las cabezas de bronce verá que cada una de ellas tiene diferentes rasgos faciales que reflejan la diversidad étnica del ser humano. Un cosmopolitismo que está plasmado en el poema "Divagación" de Darío, donde en versos endecasílabos se evoca un catálogo de figuras femeninas de diversas etnias y épocas con una tendencia a lo universal, lo exótico y al amor carnal. De manera que universalidad y cosmopolitismo, junto con la belleza, son las características que unen el poema, la escultura y el aeropuerto, donde en la misma sala se pueden observar doce relojes marcando la hora en diferentes ciudades del mundo.
Me fue describiendo la forma en que Maruca ejecutó las cabezas en su taller de Managua. Modelando primero el barro a partir de fotografías, para luego terminar de completar los detalles más finos utilizando modelos vivos. Después de concluidas hacía el molde y la figura en yeso y, finalmente, era en Costa Rica, en la Casa Fage, donde se llevaba a cabo el proceso de fundición en bronce.
Fue la segunda escultura que la artista hizo tomando como referencia a Rubén Darío y su obra --me explicó. --La primera fue la del rey y su hija, basada en el poema que empieza "Margarita, está linda la mar", y que fue regalada por la comunidad nicaragüense a Costa Rica. Después de las cabezas, hizo el monumento con la cara de Darío, que puede verse en la ciudad de Granada. La última fue la escultura que representa a San Francisco y el lobo, eje central del poema “Los motivos del lobo”, situada en la entrada de la Iglesia de San Francisco en León.
sábado, 26 de marzo de 2022
Rubén Darío y el intervencionismo de los EE.UU.
Me llamó la atención
la sonrisa displicente, tal vez desconsolada que se iba dibujando en los labios
de Jonathan mientras transcurría la noticia. Debió de notar mi interés y eso le
impulsó a querer explicarse.
—No son solo los que
ahora gobiernan, los que había antes también lo hicieron, aunque tal vez no con
el mismo descaro. Pero todos han tratado siempre de apropiarse de la figura y
del pensamiento de Rubén Darío para justificar o publicitar sus ideas políticas— me dijo.
—Tiene sentido. Darío
es una figura universal. Y ya lo dice el refrán: quien a buen árbol se arrima …
Lo que he observado, desde que vivo en Nicaragua, es que en los discursos de las autoridades
públicas, ya sean alcaldes, secretarios políticos o funcionarios se suele
destacar el lado nacionalista de Rubén Darío, sin más soporte para su
convicción que la “Oda a Roosevelt” —corroboré en cierta manera sus palabras.
—Sí, a fuerza de
repetirlo como un mantra vamos a terminar todos por creérnoslo.
—Entonces no fue como
lo cuentan
Hizo un gesto con la
mano en el aire, como quien quiere espantar un insecto molesto y además
peligroso.
—Darío siempre se
proclamó liberal. Creció y se formó, ideológicamente, en una atmósfera dominada
por el pensamiento liberal centroamericano, que tenía vocación unionista, y se
afanaba por consolidar una patria común centroamericana. Aun así, pocas veces, en su
vasta producción literaria entre artículos y poemas, abordó Darío cuestiones
políticas, y cuando lo hizo fue en respuesta a un acontecimiento puntual, en la
mayoría de las ocasiones en defensa de la latinidad frente al peligro
hegemónico de lo anglosajón, representado por la creciente influencia de los
Estados Unidos de América en los asuntos del Continente. Quienes quieren
arrinconar a Darío en sus propias convicciones ideológicas proclaman como
ejemplo que a los 25 años, publicó en el Heraldo de Costa Rica un texto
titulado “Por el lado del Norte”, que en su primer párrafo decía: “Por el lado
del Norte está el peligro. Por el lado del Norte es por donde anida el águila
hostil. Desconfiemos, hermanos de América, desconfiemos de esos hombres de ojos
azules que no nos hablan sino cuando tienen la trampa puesta”. Pero esa no era
una preocupación nueva, ni tampoco exclusiva de Darío. Era algo que estaba en
el imaginario colectivo de los intelectuales latinoamericanos desde el momento
en que se produjo la independencia de las repúblicas americanas. Ya Bolívar
había advertido del peligro y José Martí había incidido en ello medio siglo
después.
—Y parece que su “Oda a
Roosevelt”, que está motivada por la intervención de los EE.UU. en la
independencia de Panamá y la construcción del canal interoceánico, incide en
esa idea. Fue un poema, muy aplaudido por los
intelectuales latinoamericanos, en el que hace
una defensa de lo hispano frente al que califica como futuro invasor de la
América ingenua. Se opone al intervencionismo de los Estados Unidos, llama a
Roosevelt “Cazador”, por su tendencia a la ocupación de pueblos que poco pueden
hacer para defenderse y lo ve como alguien primitivo en lo sustancial—
le dije.
—Ciertamente, pero él
quería ser poeta, no un abanderado de alguna causa política, por eso cuando la
publica en 1905 dentro del libro
Cantos de vida y esperanza, deja muy claro en el Prefacio su postura
cuando reconoce que abordará aspectos políticos –siempre desde el ámbito
literario– cuando éstos sean de relevancia: “Si en estos cantos hay política,
es porque aparece universal. Y si encontráis versos a un presidente, es porque
son un clamor continental. Mañana podremos ser yanquis (y es lo más probable);
de todas maneras mi protesta queda escrita sobre las alas de los inmaculados
cisnes, tan ilustres como Júpiter”. Es la reacción de un intelectual ante un
hecho puntual. Pero no hay en sus escritos la radicalidad ciega que suele
acompañar a una actitud ideológica concreta. Él puede admirar los logros del
mundo anglosajón, reconocer su modernidad y al mismo tiempo denunciar el
peligro que supone para los desunidos países de la América latina. Lo vemos en 1900,
cuando después de visitar el pabellón norteamericano en la exposición universal
de París, escribe: “No son simpáticos como nación; sus enormes ciudades
de cíclopes abruman, no es fácil amarles, pero es imposible no admirarles (…)
Ese pueblo adolescente y colosal ha demostrado una vez más su plétora de
vitalidad”.
No era la primera vez
que conversaba con un nicaragüense sobre la aparente contradicción que había en
los escritos políticos de Darío, pero me interesaba escuchar la opinión de
Jonathan, por eso saqué el tema a colación.
—Y en 1906 escribe
“Salutación al águila”, poema que comienza con estos versos: “Bien vengas, mágica Águila de alas
enormes y fuertes, a extender sobre el Sur tu gran sombra continental, a traer
en tus garras, anilladas de rojos brillantes, una palma de gloria, de color de
la inmensa esperanza, y en tu pico la oliva de una vasta y fecunda paz”. Parece
algo contradictorio— argumenté, pero mi interlocutor no pareció
impresionado, incluso refrendó mi argumento.
—Y termina el poema con estos versos: ¡Que la Latina América reciba tu mágica influencia y que
renazca nuevo Olimpo, lleno de dioses y de héroes! ¡Adelante, siempre adelante!
¡Excélsior! ¡Vida! ¡Lumbre! ¡Que se cumpla lo prometido en los destinos
terrenos, y que vuestra obra inmensa las aprobaciones recoja del mirar de
los astros, y de lo que Hay más Allá! —Hizo una breve pausa antes de
continuar— Algunos quisieron ver en estos versos
una invitación a la invasión.
—Es difícil justificar
un cambio tan radical. He leído que el poema fue muy criticado por los
intelectuales de su tiempo, incluso algunos como Rufino Blanco Fombona lo
vieron como una traición a los ideales latinoamericanos.
Acompañé
mis palabras con un gesto que parecía insinuar tanto mis dudas como mi asombro. Entonces tuve la
impresión de que también él necesitaba justificarse, que aquella era una
cuestión nacional al margen del pensamiento político de cada uno. Especialmente
cuando ambos sabíamos que apenas habían transcurrido cinco años desde la publicación
del poema cuando EE.UU., el mismo Roosevelt, intervino en Nicaragua enviando
sus marines y ocupándola militarmente durante veintiún años hasta 1933.
—En “Salutación al
águila” Darío describió una condición ideal de panamericanismo. Cuando escribe el poema acaba de asistir a la
conferencia panamericana en Brasil y ha escuchado el discurso pronunciado por
el secretario de estado Elihu Root, que venía a afirmar que "No
deseamos más victoria que las de la paz; ni territorio alguno fuera del
nuestro... Estimamos que la independencia y los derechos iguales del miembro
más pequeño y débil de la familia de las naciones, son acreedores a tanto
respeto como los del más grande imperio" —hizo una pausa, como dando
tiempo a que las palabras hicieran su efecto—. Quizás Darío nunca experimentó
un cambio profundo de sus ideales, no varió su actitud frente a los EE.UU.,
sino que más bien cambiaron sus prioridades. Si al principio prefirió la
independencia total de Hispanoamérica, basada en un rechazo total a los EE.UU.,
ahora se decantaba por la paz y la unidad, y comprendió que ello sólo era posible
mediante la colaboración con el coloso del norte. El poeta mismo aclaró más
tarde que había escrito el poema en un ámbito de cortesía para la Conferencia
Panamericana que se celebró en Río de Janeiro, y en contestación a la agria
crítica que le hacía Blanco Fombona respondía en agosto de 1907 que su
salutación no era sino una pieza ocasional, surgida dentro del clima armónico
del evento al que asistía: “Saludar nosotros al Águila, ¡sobre todo cuando
hacemos cosas diplomáticas! No tiene nada de particular … Lo cortés no quita lo Condor”.
Parece una explicación
coherente y así se lo hice saber.
—Es cierto que cuando estalla la Primera
Guerra Mundial el ideal del pacifismo se impone por encima de sus simpatías o
de las situaciones circunstanciales y Darío no duda en comprometerse en una
dudosa campaña en favor de la paz que le lleva a los Estados Unidos.
—Pero lo Condor no quita
lo cortés y siempre habrá en Nicaragua quien se empeñe en que Rubén Darío lleve
la bandera de su partido político— sentenció Jonathan, dando por zanjado el
asunto mientras ambos nos disponíamos a dar cuenta del desayuno.
miércoles, 2 de febrero de 2022
Venus, el poema de Rubén Darío
En la tranquila noche,
mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud bajé al fresco y callado
jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino
jazmín.
A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su
camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión
recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un
palanquín.
«¡Oh, reina rubia! ? díjele?, mi alma quiere
dejar su crisálida
y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente
luz pálida,
y en siderales éxtasis no dejarte un momento de
amar».
El aire de la noche refrescaba la atmósfera
cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste
mirar.
Este poema fue publicado por primera vez en la revista Repertorio Salvadoreño (San Salvador, julio de 1889) y luego en el diario que dirigió el propio Darío, La Unión (San Salvador, 15 de mayo de 1890), formando parte de la trilogía “Sonetos Áureos”, junto a “Caupolicán” y “De invierno”.
Este
grupo de sonetos se incorpora en la segunda edición de “Azul”, publicada en 1890
en Guatemala. Se puede afirmar que marcan la aparición del modernismo en poesía,
una forma de escribir que luego se verá desarrollada y culminada en el libro
Prosas Profanas, publicado en 1896. (Juan Valera ya había señalado, en su
crítica a la primera edición de Azul que era en los cuentos y no en los poemas
donde residía la auténtica novedad del libro y el propio Darío renuncia a
incorporar alguno de los poemas contenidos en la primera edición del libro cuando hacia el final de su vida hace una selección de sus mejores poesías).
El
soneto “Venus” consta de dos serventesios y dos tercetos, que destacan por ser
todos los versos pares acabados en agudo, siendo el poema, métricamente más
extenso y ejemplo único entre los sonetos darianos, con versos de diecisiete
sílabas, formados por un heptasílabo y un decasílabo, una combinación en la
que, para algunos críticos, se siente demasiado la ligadura forzada, aunque
para otros es precisamente esta marcada cesura la que acentúa rítmicamente la
estructura del poema, contribuyendo a darle significado a través del cuidadoso
empleo del contraste entre las dos partes del hemistiquio, que hay en todos los
versos del primer cuarteto y que marcan el ritmo de todo el poema.
Mucho
se ha escrito sobre el significado del poema, haciendo énfasis en la nostalgia
del poeta o en la inasequible incertidumbre del amor, donde la distancia y las
diferencias entre los amantes harían imposible toda relación amorosa, donde
Venus sería el catalizador de los sentimientos expresados por el poeta.
Con
toda la humildad que requiere la situación me gustaría dejar mi opinión, que
surge de la primera impresión que me quedó al leer el poema.
En
el primer verso el poeta señala el momento y su situación anímica. En los
siguientes tres versos se siente de pronto inmerso en la naturaleza,
sobrecogido por lo que observa. Entre los versos 5 al 12 expresa los
sentimientos y deseos que la situación provoca en su estado de ánimo. En los
dos últimos versos el poeta vuelve de nuevo a sentir la presencia envolvente de
la naturaleza.
Lo
que quiero decir es que todo el poema es un haiku, obviamente en esencia, ya
que no responde a su estructura acostumbrada.
Es poco probable que Rubén Darío conociera la estructura del haiku japonés, (pero no se puede descartar dado su conocimiento de las culturas orientales). Este tipo de verso fue introducido en la literatura latinoamericana hacia 1919 por el poeta mexicano Juan José Tablada.
En cualquier caso, lo que es de resaltar es que no importan el lugar ni el tiempo, cuando la naturaleza nos conmueve provoca en el alma del poeta universal una emoción que invade el cuerpo y abre la mente a una experiencia evocadora y extasiada, solo modelada por su estado de ánimo, aunque luego la expresión formal de ese sentimiento pueda parecer diferente en el haiku japonés o en los de Borges y Octavio Paz.
lunes, 31 de enero de 2022
Rubén Darío a su paso por Masaya
| Monumento en Masaya |
Ayer
El 7 de diciembre de 1907, día de la Gritería a la Inmaculada Concepción de María, Rubén Darío pasó por la ciudad cuando se dirigía a Diriamba. Viajaba en el nuevo tren que unía el puerto del pacífico con la zona productora de café. En paseo triunfal atravesó los pueblos de la zona. Los pobladores salían a recibirle y vitorearle al paso del tren. Sus amigos de Masaya le obsequiaron ese día con un almuerzo en la quinta recreo “Saratoga”, situada en las inmediaciones de Villa Catarina, sitio fresco y pintoresco. En agradecimiento, tal vez en respuesta a los ruegos de sus anfitriones, Darío solicitó lápiz y papel y escribió un poema dedicado a la ciudad, titulado, “Gratitud a Masaya”:
Por doquiera donde vaya,
el recuerdo irá conmigo,
del corazón de Masaya,
tan hidalgo y tan amigo.
Son retorno y despedida
juntos en este momento;
más de Masaya florida
el nombre de mi pensamiento
irá por toda la vida.
A esta región hechicera
no quiero decir adiós
que la vea antes que muera,
que esté siempre en primavera
y que la bendiga Dios.
Hoy
El sábado 30 de Enero de 2021 se celebró, en la ciudad
de Masaya, en el marco de la Jornada Dariana, el Primer Festival de
Poesía organizado por el Instituto de Cultura: “Mi sed de amor no tiene
fin”, en el cual participaron 40 poetas de Granada, Masaya y Managua.
Los
participantes tuvieron la oportunidad de declamar algunos poemas del poeta
homenajeado. Sus sentimientos quedaron reflejados en algunas de sus
declaraciones recogidas en el diario El 19 digital. Uno de ellos expresó: “Para mí, Darío ha sido un ejemplo
para todos los nicaragüenses y en lo personal, porque ha sido el quijote de la
literatura no solo nicaragüense sino universal, es por ello que nosotros hemos
seguido sus pasos y es por ello que estamos tratando de dulcificar su palabra,
Darío ha permitido que todos los nicaragüenses seamos reconocidos en todo el
mundo gracias a la grandeza de sus obras”.
Además de la colocación de la ofrenda floral, los poetas realizaron una caminata hacia el parque Darío, lugar en el que realizaron una presentación cultural, donde la Musa Dariana de este departamento, una joven de la localidad que se elije cada año entre varias participantes en el certamen, declamó uno de los poemas del poeta. Así mismo se realizaron bailes tradicionales.
Para
la Musa Dariana, el poeta representa un ejemplo a seguir, además de ser una
fuente de inspiración para las futuras generaciones de nicaragüenses: “Rubén Darío nos ha permitido a todos los
jóvenes enriquecer nuestros conocimientos, además ha permitido que muchos
poetas jóvenes logren incursionar en la poesía al igual que él, nuestro
compromiso con Darío es seguir creciendo como personas e intelectuales”.
Al
anochecer la compañía nacional
de Ballet
nicaragüense interpretó ante numeroso público allí congregado
el poema “La Cabeza
del Rawí” escrito por el poeta hacia 1885, en dieciséis grupos
de 10 versos.
Al
igual que el departamento de Masaya, toda Nicaragua conmemoró en estas fechas el
natalicio del poeta Rubén Darío, como parte del reconocimiento y agradecimiento
del pueblo nicaragüense hacia el hombre que llevó el nombre de Nicaragua
por muchos países de mundo.
domingo, 30 de enero de 2022
Rubén Darío en un Catálogo de sellos
Son numerosos los sellos postales que en los últimos cien años se han emitido en diferentes países como homenaje a la obra de Rubén Darío. Si bien es cierto que todos ellos se circunscriben al ámbito latinoamericano. En enero de 2016, coincidiendo con el centenario de la muerte de Rubén Darío, me di a la tarea de reunirlos todos en un pequeño álbum que confeccioné para tal efecto.
Con el paso del tiempo, poco a poco había ido consiguiendo en la oficina filatélica de Correos de Nicaragua o a través de las web dedicadas al coleccionismo que se pueden encontrar en Internet los sellos emitidos en este país. Me llamó la atención descubrir en esas mismas páginas que eran varios los países que habían emitido sellos postales recordando al poeta nicaragüense, especialmente en torno a 1967, año conmemorativo del centenario de su nacimiento. El primero en hacerlo fue Cuba, en 1937, cuando con ocasión de celebrarse el aniversario del descubrimiento de América emitió una serie de sellos postales titulada “Asociación de escritores y artistas americanos”. Se componía de 23 sellos, estando representados en ellos la mayoría de países americanos, incluyendo Canadá y Estados Unidos, y el viaje de Cristóbal Colón. Dos de los sellos eran de la categoría de “entrega inmediata”, el que representaba a México (con una imagen del templo de Teotihuacan) y el de Nicaragua (con la efigie de Rubén Darío en el centro, en el lado derecho una mujer desnuda y en el izquierdo unas hojas de laurel).
La serie
completa, que consta de 23 sellos, entre correo normal (15), correo aéreo (6) y
correo urgente (2), se puso a la venta solo durante tres días, del 13 al 15 de
octubre, coincidiendo con las celebraciones del descubrimiento de América.
Durante esos tres días no se vendió ningún otro tipo de sello. Los sobrantes se
resellaron con las iniciales SVP, sin valor postal. Los beneficios obtenidos
por la venta, alrededor de 30.000 pesos fueron destinados a la Asociación de
escritores y artistas americanos.
El
último lo emitiría Argentina, en junio de 2016. Para el diseño de este sello se
escogió una foto del poeta tomada en Buenos Aires en 1896 y un pequeño poema
donde se ensalzan las virtudes del libro:
es
poder, es alimento;
antorcha
del pensamiento
y
manantial del amor.
Rubén Darío
Fue algo
que hice para mi propio uso y solo por el placer de reunir una información que
daría más lustre al álbum que había completado. Luego un amigo, también
aficionado a la filatelia y admirador como muchos de la obra del poeta nicaragüense,
me animó a publicar todo en ello en un Catálogo y así fue como surgió este
libro que hoy manejan un buen número de coleccionistas en Nicaragua.
Este
Catálogo, editado con vivos colores, puede encontrarse en Amazón, en formato
digital, o bien en formato papel a través de este blog, dejando un mensaje en
la sección “Comentarios”.
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