viernes, 1 de mayo de 2026

Rubén Darío en Madrid

Múltiples han sido los homenajes dedicados a lo largo de los años por la ciudad de Madrid al poeta Rubén Darío.

 Además de la glorieta que lleva su nombre, donde tiene su monumento, y de la estación del metro suburbano, también en Casa de América (Antiguo Palacio de Linares) situada en la Plaza de la Cibeles, hay en la segunda planta una sala de 33 metros cuadrados que lleva su nombre.

 En abril de 1964, patrocinada por el Ayuntamiento de Madrid, en la fachada de la casa donde en 1905 vivía el poeta en Madrid, en el número 4 de la calle Veneras, en el distrito Sol / Centro, se instaló una lápida rectangular, realizada en caliza blanca, de 0,90 x 1,00 m. sin decoración y enmarcada por una incisión longitudinal perimetral, celebrando que allí fue donde Rubén Darío escribió el poema Salutación del optimista.

 La leyenda en la lápida, asimismo incisa y pintada, fue redactada por el poeta José García Nieto, e incluye la penúltima estrofa del celebrado poema que exalta la hispanidad. 

AQUÍ VIVIÓ

RUBÉN DARIO

CANTOR Y ADELANTADO DE LA FUTURA HISPANIDAD

“UN CONTINENTE Y OTRO, RENOVANDO LAS VIEJAS PROSAPIAS.

EN ESPÍRITU UNIDOS, EN ESPÍRITU Y ANSIAS Y LENGUA

VEN LLEGAR EL MOMENTO EN QUE HABRÁN DE CANTAR NUEVOS HIMNOS”

EL PUEBLO Y EL AYUNTAMIENTO DE MADRID

LE DEDICAN ESTE RECUERDO

ABRIL 1964.

domingo, 1 de marzo de 2026

Rubén Darío en Paraguay

Rubén Darío nunca estuvo en Paraguay, pero se mantuvo al corriente del estado de la poesía en ese país, y tuvo la oportunidad de conversar con algunos ilustres paraguayos, como Arsenio López y Manuel Gondra (dos veces presidente de Paraguay) que años antes había escrito una famosa crítica del libro Prosas profanas. A ambos tuvo la oportunidad de conocer personalmente en Río de Janeiro durante la celebración de la Tercera Conferencia Panamericana celebrada del 23 de julio al 23 de agosto de 1906.

Años después Darío escribió un artículo sobre el país para la revista Mundial Magazine donde afirmaba que Paraguay era “Tierra de sol, tierra de épica historia, tierra de leyendas. Lo que hicieron sus hombres en la guerra terrible, se ha contado a los niños de América, como las hazañas de los héroes homéricos los cuentos fabulosos. Porque allí se demostró con sangre y muerte, saber de patria y de sacrificio, quizás como en ninguna parte…”. Artículo que más tarde incluiría en el libro Prosa política: “Las repúblicas americanas”, en el que hacía una profunda reflexión sobre las diferentes realidades de los países latinoamericanos, desde un punto de vista histórico, político, sociocultural y económico. 

En 1912 fue nombrado Cónsul honorario de Paraguay en París, cargo oficializado en septiembre de ese año y reafirmado por documentos en 1913, siendo este uno de sus últimos puestos diplomáticos. Su labor como cónsul se centró en la gestión de intereses paraguayos, incluyendo cuestiones aduaneras y propuestas de inversión, consolidando su vínculo con el país.

Lo llamativo es que cuando en 1966 el país guaraní conmemora el cincuentenario de la muerte de Rubén Darío, emite dos series postales, en una está el retrato del poeta, en la otra un libro abierto en cuyas páginas hay un poema ilegible, y sobre él, en caracteres más grandes, la inscripción Paraguay de fuego …. (El verso con el que termina la primera estrofa del poema “Elegía pagana”).

¿Sabéis? La rusa, la soberbia y blanca rusa

que danzó en Buenos Aires, feliz como una musa

enamorada, y sonrió mucho, y partió luego

a dar sol a sus rosas al Paraguay de fuego.